La influencia de mi padre en Sánchez Ferlosio

Ferlosio odia tanto España que hasta se ha tenido que quitar de los toros, con lo que le gustaban. No dice si también se ha tenido que quitar de la paella y la tortilla de patatas. Este tipo de declaraciones tremebundas están muy en la línea del intelectual español de toda la vida. Unamuno, por ejemplo, a quien le dolía España y aguantó toda la vida con ese dolor de muelas metafísico, como un machote, sin operarse ni irse a Dinamarca para leer a Kierkegaard en danés y en su salsa.
Ferlosio conoce bien Italia pero dice que tampoco se iría allí porque la odiaría más aun que España, si cabe. Cuánto odio, qué barbaridad. Mi padre -que no es intelectual porque no tuvo tiempo de estudiar la carrera- siempre veranea en Motril y ya se sabe el pueblo de memoria, pero lo más que hace es darse una vuelta por Almuñécar. Tampoco ha estado nunca en la Capilla Sixtina, pero también es capaz de soltar ese tipo de exabruptos que forman la columna vertebral, la quintaesencia del pensamiento hispánico. 'Odio España pero el resto del mundo, más. Qué asco'.
Probablemente esto le pasa a Ferlosio por dedicarse a pensar en lugar de a escribir. Pensar es que da mucho mal rollo. Cuando escribía novela, a Ferlosio se le ocurrían cosas mucho más divertidas y profundas que esta serie de monólogos meditabundos a los que ha puesto el nombre de God & Gun, en homenaje a Obama (me parece a mí que Obama es una influencia intelectual mucho más endeble que mi padre, por ejemplo). Antes, en cambio, cuando escribía Alfanhuí o El Jarama pues no se preocupaba mucho de si en la tele ponían todo el tiempo las Olimpíadas y partidos de fútbol repetidos, y le salían unos libros cojonudos.
Hay que escribir las cosas sin pensarlas. Así, a bote pronto. Igual que mi padre cuando se pone a cocinar migas.
Etiquetas: david torres, literatura, mi padre, Sánchez Ferlosio, Unamuno

El primer melón me lo encontré en una playa andaluza, un día de verano. El último lo veo cada mañana al enfrentarme al espejo. ¿Qué me dirá ese tipo hoy? ¿Qué inesperados regalos, qué decepciones, qué frescas dentelladas me tendrá reservadas el día?











